Club de ciclismo MTB+ROAD.
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28 may. 2011

SOPLAO 2O11, by Gallo

Otro año más estamos en la aventura del Soplao. Esta vez Isabel (Amazona) y su amiga Mar se animan y se apuntan a la marcha a pie de 46 kilómetros por las montañas Cántabras. Salimos el viernes los tres sobre las 18:00 horas y llegamos a Cabezón pasadas las 22:30 horas, tiempo justo para recoger los dorsales. Cuando llegas a Cabezón ya empiezan los nervios y más cuando están anunciando por megafonía que a las 23:00 horas salen los de la Ultra-maratón, y piensas “estos tíos y tías están locos”, les quedan por delante más de 125 kilómetros corriendo. De Cabezón nos fuimos a Comillas, al Hotel, dejamos las maletas y rápidamente nos marchamos a cenar, por cierto que bien nos sentó el plato combinado, aunque a Isabel las albóndigas le dieron muchas vueltas por la noche. Yo no sé el resto de compañeros que participan en la prueba, pero yo no dormí nada, los nervios ya estaban apoderándose de mí. Los que me conocéis os podéis imaginar cómo fue la mañana, tosí lo que no está en los escritos, el desayuno no entraba y uno piensa: este año no llego ni al avituallamiento del Soplao. Allí estaba Isabel dando ánimos: "respira con el vientre, tomate un zumo de naranja,…", pero yo cada vez peor (ahí van algunas fotos del desayuno). Llegamos pasadas las 7:30 a la salida, la calle principal ya estaba cerrada no cabía más gente y fue cuando nos separaron los de MTB y los que iban a la marcha a pie. "Hasta luego Isa y Mar, que la fuerza os acompañe” (luego nos contarán ellas cómo les fue, os adelanto que fueron unas campeonas). Me coloqué, como siempre nos colocamos los de THINK BIKE, entre los últimos y perdido por una calle paralela a la principal. A las 8:00 suena a lo lejos la música y el cohete que anuncia la salida, todavía me quedaban 15 minutos para salir. Por fin a las 8:15 empiezo a dar pedales, como el año pasado ahí está el público animando y aplaudiendo, los nervios siguen pero por cada pedalada que das se van quitando. Somos muchísima gente y vas al ritmo que marca el resto de tus compañeros, así llegamos a la bajada de Comillas que es la que considero más peligrosa y no es por dificultad, es porque somos muchos y hay muchos nervios, aunque este año se baja mejor que el año pasado. Sobre el kilómetro 12 ó 13, me encuentro con dos compañeros del Altillo (Javier y Manuel), qué alegría, gente conocida. Me comentan que han venido 5 y que los otros 3 van más atrás. Cada uno coge su ritmo y continuamos hasta la primera subida que nos llevará al primer avituallamiento de Caviedes, allí sólo paro para comer un plátano y continuar, los nervios ya empiezan a desaparecer. Llegamos a Cocina, donde empieza la subida técnica, pero que se debe hacer a pie ya que somos muchos, los dos del Altillo lo intentaron y algún tramo sí que lo subieron montados. Una vez pasado este escollo viene la subida hacia el Soplao, que es donde está el siguiente avituallamiento. Allí paro: otro plátano, una barrita y una foto, y sigo por la bajada que es un poco peligrosa. Se producen las primeras caídas, ¡¡menos mal que llevo los frenos nuevos!! Llegamos a la subida del Monte AA (la bici y yo), me acuerdo de Miguel, pues el año pasado se lo subió montado; este año lo intento yo, la verdad que me encontraba con fuerzas, pero no tengo la habilidad de mantenerme en la bici cuando el de delante se baja y tengo que echar pie a la mitad de la subida de cemento, ¡lo siento Miguel! Una vez pasado el cemento el camino ya es de tierra y se sube bastante bien, ¡aún hay fuerza! Coronado el Monte AA, me llama Isa: están en Ruente, aún me quedaban unos 20 minutos para llegar, con lo cual ellas continúan con su proeza. Será la última vez que hable por teléfono, a partir de ahí el móvil decide abandonar. Llegamos (la bici y yo), al avituallamiento de casa del Monte, donde me encuentro de nuevo con Javier y Manuel (El Altillo), les pido el teléfono para poder llamar, pero en esa zona no tenemos cobertura. Tomo un pequeño montado de jamón, un plátano y una barrita y a subir el Moral; al principio de la subida coincido con la gente de la marcha, son unos fieras. En la subida cogí el ritmo y decido subirlo de tirón, es bueno conocer el camino, no se hace tan pesado como el año anterior. Al llegar al primer abrevadero me acuerdo del año pasado cuando me llamo Miguel (abrevadero=Miguel)?? Es alucinante, van bajando gente del ultra-maratón, serian sobre las 14:00 horas. Antes de llegar a la cumbre del Moral me cruzo con el primer clasificado que empieza la bajada. Coronamos (la bici y yo), botella de agua y foto, y empezamos (la bici y yo) el descenso, cuando estoy camino de Barcena Mayor me encuentro con Manuel, llegamos juntos al avituallamiento, me deja el móvil pero seguimos sin cobertura pongo un mensaje a Isa, “Domingo no tiene móvil, llegara a las 8:00”, qué iluso soy en esos momentos. Me despido de Manuel ya que él se queda a esperar a sus compañeros y comienzo el ascenso a la Cruz de Fuente, lo intento subir del tirón, los últimos 2,4 kilómetros del ascenso se me hacen muy pesados, llego a la cumbre tocado, no puedo ni hablar. Gracias a la organización y a las señoritas que están repartiendo bebida y comida, sólo con mirarte a los ojos saben lo que te tienen que dar; una botella de agua, un bollito y a continuar. Este año han cambiado el recorrido, de repente una bajada de las que botas más que un sindicalista (je,je,je,je…), y sorpresa: de improviso una subidita de 4 kilómetros (esto según los cántabros, que lo mismo ponen que quitan según interesa, para mí que fueron más) para llegar al puerto de Palombrera. Llego con las fuerzas justas, el cuerpo me pide azúcar, otro bollito, agua y a continuar para llegar a Venta Vieja, sólo me queda subir otro y casi lo tenemos hecho. La bajada de Venta Vieja hacia los Tojos está muy bien, me sorprende una voz cuando llegamos abajo y me dice: “lo has bajado muy bien”, (pero si soy un torpe, pienso...) Gracias a la persona que me lo dijo, eso da muchos ánimos. Llego a Juzmeana, último sitio donde paro, está por delante la subida al Moral, como en los anteriores puertos tengo la intención de subirlo del tirón, cojo un buen ritmo y pasadas las 20:00 horas llego a la cima, ¡¡QUÉ SUERTE, se acaba de terminar todo el líquido que la organización tenía en el alto del Moral!!, no hay problema ya queda poco. En cuanto empiezas a bajar el Moral ahí está el campeón del cencerro: estaba por la mañana animando y está por la tarde-noche con el mismo espíritu, es un fenómeno. La bajada del Moral es la bajada que más se disfruta y eso que había una niebla de aúpa, solo pensar en los campeones que vienen por detrás y sobre todo a los que les caiga la noche, qué narices le echan. Por fin, y después de 12 horas y 48 minutos llegamos (la bici y yo, creo que voy a buscarle un nombre) a la meta, hemos conseguido rebajar el tiempo del año pasado en una hora. Me encuentro con Isa y Mar que me están esperando, ellas han cumplido con creces el objetivo marcado. Sólo me queda por decir que gracias a todos, a mi mujer, a mis hijas, a mi familia, a mis compañeros de equipo los THINKeros, a mis compañeros de trabajo, y a todos aquellos que con sus pequeños y grandes gestos me han dado la fuerza para alcanzar el objetivo. (Parezco Pedro Almodóvar en los Oscar, ¿qué no?). MUCHAS GRACIAS A TODOS. Aunque me dije mil veces durante el recorrido "yo no vuelvo", ya estoy deseando que llegue el año que viene, porque ¡¡¡SÍ, VUELVO!!!
Algunas fotos en PICASA.

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