Club de ciclismo MTB+ROAD.
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6 jun. 2011

BE AN IRONMAN

Esta es la crónica de un reto fantástico: convertirse en Ironman y ser triatleta de por vida. Os podéis imaginar como es la semana anterior a participar en un Ironman. Para mi era el primero y siendo neófito en esto del triatlón, pues mas aún, teniendo en cuenta que mi debut fue justo hace un año, el 5 de junio, en el olímpico en la Casa de Campo. Nervios, previsión de lluvias, preparativos, cuidado con lo que comes, con lo que duermes, hasta con lo que dices; en fin, llegó el viernes y a Barcelona. Allí me junté con Pedro Bernabé (al que casi todos recordaréis de la 24DOCE de 2009), para el sábado bajarnos a Salou. Llegamos temprano, salimos 30' con la bici, luego trotamos 20' y terminamos con 15`en el agua, por aquello de hacer nuestro triatlon particular y ver sensaciones. Deciros que Pedro no tenía claro si participar o no puesto que, por diversos motivos, su plan de entrenamiento se vió muy trastocado, es mas llegó a estar hasta 3 semanas sin entrenar, de ahí sus dudas, pero algo en su interior le obligaba a hacerlo, así es que al final lo hizo, y con qué resultado (Mamma Mía si llega a entrenar lo que el hubiera querido). Recogimos todos los aparejos y enseres que te da la organización, asistimos al briefing (la gente preguntaba cosas muy absurdas tipo: "¿si marcamos los bidones nos los devolveréis al finalizar la carrera?"), nos encontramos con amigos que participaban y cuando llegaron nuestras mujeres, ...a comer. El sitio, el Castillo de Javier, muy recomendable, y ellas se lo merecían. Después al hotel a hacer los últimos preparativos: bike bag, run bag, street bag, special bag, airbag (coño si eso es una peli), joder esto es un carajal. Al final sobre las 18:00 llegamos al box para dejar todo preparado para el día siguiente (colocar la bici en tu box, dejar las bolsas de cada transición, etc). Cenita tempranera y a la cama, que no es lo mismo que a dormir. Digo esto porque Salou, no es un remanso de paz, y entre la Orquesta Topolino cantando en el jardin los Greatest Hits de los 70 y 80 hasta las 12:30 y las ordas de adolescentes guiris cantando y gritando por la calle y los pasillos del hotel, pues la verdad dormir, lo que se dice dormir, poco. En fin, 4:00 de la mañana y arriba, ducha, nos acicalamos (hay que ir perfumado y aseado a todos los sitios) y a las 4:30 me veo en la terraza desayunando con Pedro y viendo pasar gente por la calle, como en una feria (increíble, no quiero imaginar como será aquello en agosto). A las 5:30 encuentro en los boxes con amigos que participaban y a ver caritas deambulando por la playa. Colocamos bidones, comida, etc, y a ponerse el neopreno. Llamada a los participantes, presentación de algún élite, y a las 6:30 cañonazo de salida. ALATAQUERRR!!!!! El mar estaba como un plato, recorrido de 2 vueltas (1550 + 2250), alguna medusa que daba miedo pero se hizo llevadero. Yo salí en 1h08', y Pedro, menuda máquina, en 58', mejor que algún élite. Transición lenta pero segura, y a la bici. Como anécdota Pedro vió como algún élite llevaba ayuda de cámara para quitarle y ponerle ropa, la hostia!!! Aquí si que he de reconocer que el circuito estaba currado, porque la parte paisajística muy chula, la verdad es precioso, y la dureza en cuanto a perfil que deciros, una trampa rompepiernas, vamos que lo de acoplarte y rodar y rodar, como dice la canción, ni de coña. Aquí había que meter plato pequeño y reservarse para el maratón, con el molinillo de turno. Eso es lo que hicimos, pasar el primer puerto ("La Musara") y el segundo ("La Figuera"), pero antes del tercero había algún puerto emboscado, como la subida a Gratallops (más de 2 kms al 14-15%), o al Falset (5 kms al 6-8%),  pero eso no lo contemplaron como puerto. En fin, coronamos el Coll Roig, en el 143 y de ahí hasta Salou bajada y llaneo. Reponer fuerzas comiendo y bebiendo para afrontar el maratón en los últimos kilómetros de bici. Fundamental para próximas ediciones llevar mas comida que geles y barritas, el cuerpo y el estómago lo agradece. No os digo llevar una fiambrera con unos callos y la bota vino, pero... Entramos en el box, Pedro y José (nuestro querido amigo Molina, maquinón) en 7h38' y yo lo hice 8' después. Que casi no lo hago porque 50 metros antes se me cruzan 15 guiris en la calle que me obligan a frenar cruzando rueda trasera y casi me voy al suelo(único pero, al tío de Protección Civil, porque el resto estuvo de 10, Mossos de Esquadra, animándote, Voluntarios, Protección Civil, etc, etc, la organización impecable, de verdad). Aquí es donde dicen empieza, el Ironman. Para mi es una suerte, porque lo que mejor llevaba es la carrera. Así es que nos esperaban 4 vueltas por Salou, que fueron cayendo una tras otra. Hubo un parte del recorrido mas dura porque subías hacía un parque muy expuesto a la solana que caía, y se hacía más pesado que el resto que trascurría cercano al mar por el paseo marítimo y por las calles mas comerciales de Salou. Pues bien, tras 3h45' en mi caso (3h38' neto, marcando el 19º mejor tiempo de mi categoria, entre más de 100 tíos de todo el mundo), y 3h51' en el de Pedro, llegamos a meta. Pedro cruzó en compañía de su familia, en 12horas y 50minutos, y yo lo hice con mi mujer en 12horas y 58minutos. Momento inenarrable, con el público volcado y el speaker gritando a voces tu nombre, tu nacionalidad, tu edad, tus medidas, coño yo creo que dijo hasta mi estado civil. En fin hemorragia de satisfacción (perdón por el deleite narrativo) con la medalla al cuello, la camiseta de finisher y el High Way to Hell de los AC/DC sonando "atometer". Quede esta crónica como recuerdo a todos vosotros, y agradecimiento por vuestro apoyo y aliento. Estoy seguro que repetiré este reto de recorrer 226 kms. nadando, en bici y corriendo. De momento no se ni dónde, ni cuándo, pero lo que si tengo claro es el porqué. PD: ya os pasaré alguna foto, las que tengo pesan un huevo.

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